• Nanda Hernandez Dos Reis

De la belleza y la sostenibilidad medioambiental

Actualizado: 21 ene 2021


Tomar decisiones es una de las claves para minimizar el impacto de nuestras acciones. Se trata de valorar cada paso que das.

En cuanto a la belleza cosmética se refiere y a la mercantilización de la misma por parte de las marcas, ha generado que muchas veces rechace el mundo de la cosmética. Por su machismo y por la idealización de la belleza que nos imponen a base de anuncios. También porque nos hacen acumular en los baños muchas promesas con poca efectividad y con un gran impacto ambiental.


Analizando mi propio armario de baño, observé que iba acumulando productos y más productos. Tenía 3 ó 4 cremas para el cuerpo en forma de body milk, 5 cremas para la cara, cremas para el sol, para después del sol. ¡Estaban hasta "tripitidas"! Ni qué decir tiene que me aburría de todas ellas y se quedaban a medio gastar ahí abandonadas. ¿A ti te pasa? Revisa tu armario y me cuentas, ¿sí?


Sucede que en las estanterías de los supermercados, en las farmacias, disponen de productos cosméticos que anuncian efectivos y hasta naturales. En cuanto comienzas a leer las etiquetas, te das cuenta de que eso no es cierto, que la mayoría contienen parabenos para conseguir una emulsión concreta, alcohol, perfumes, conservantes. En general, ingredientes que no aportan nada sino todo lo contrario. Y muchas de nosotras acabamos comprándolos de forma compulsiva por su bajo precio y porque la etiqueta nos asegura que conseguiremos una piel más firme, más hidratada... promesas que no cumplen o que sí cumplen y a qué precio.


Además si pensamos en el origen de esos productos, en su elaboración, su distribución, y posterior desechado sabemos que la huella ecológica generada es grande. Podéis investigar en sus webs cómo se elaboran los productos, de donde vienen sus ingredientes... la mayoría no dispone de esa información. Finalmente, por contener elementos disruptores o químicos, la acción que pueden tener en nuestro organismo podría generar reacciones en nuestra piel consiguiendo justo el efecto contrario, la irritación en el mejor de los casos.



Es por ello que os invito a vaciar vuestros muebles de baño de aquello que contenga tóxicos, que os informéis bien de los componentes de la cosmética y productos de higiene que usáis y que toméis decisiones.


Os recuerdo que disponéis de aplicaciones como Yuka, que a través del código de barras hace un análisis de los ingredientes y nos indica la calidad del producto -en cosmética y alimentación- de forma sencilla y directa. También tenéis Ingred, que siendo estéticamente menos trabajada, también te indica aquellos ingredientes problemáticos usando colores del amarillo, pasando por el naranja y rojo, siendo éste último el que indica mayor nivel de peligrosidad. Funciona fotografiando los ingredientes por lo que no tienes la limitación de que el producto disponga de código de barras. Los reconoce mediante tecnología OCR.


Teniendo en cuenta el nivel de peligrosidad de los ingredientes, los procedimientos de elaboración y cómo llega a tus manos, puedes saber hasta que punto estás cuidando tu salud y la del medio ambiente.


Para sustituir estos productos de mercado tienes varias opciones. Desde acudir a tu herboristería y ver las opciones que allí disponen donde seguro que te podrán informar, pasando por elaborar tus propios productos para lo cual tienes que formarte y tener en cuenta que debes usarlos bajo tu responsabilidad, por lo que no sería correcto compartirlos o venderlos a terceros. Sería mejor que para ello pasasen un análisis de calidad. También puedes dirigirte a marcas que tengan un firme compromiso con esos valores. Mi recomendación sin duda es Ringana.


Después de observar la marca durante dos años y hasta implicarme con ella como socia, todavía no le he encontrado pega. ¿Quieres saber más sobre ella y cuáles son sus compromisos? Entra aquí y aquí y descúbrelos. También puedes contactarme y te lo cuento todo.

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