• Nanda Hernandez Dos Reis

Di que sí: una entrevista a Karina Caló

Actualizado: 30 mar 2021

Creatividad y vivir conectada con el presente “para construir con los mimbres que encuentre”.

Os presento una nueva sección en este blog que serán entrevistas a mujeres que me inspiran. Para inaugurarla tendremos la ocasión de conocer mejor a Karina Caló. Una mujer que ha sabido adaptarse a los diferentes cambios que se han dado en su vida y que nos dará muestra de su resiliencia. Además es clienta de Ringana. ¿Quieres conocerla? ¡Adelante!



Karina Caló (Buenos Aires) nos recibe en su casa y nos hace pasar a la cocina, donde se cuece todo lo importante y nutritivo de la vida. Nos ha preparado una reconfortante agua de jengibre con limón caliente.


A Karina la recuerdo paseando por el pueblo con su hijo adolescente junto a un gran perro lanudo. Ya por entonces llamaba la atención; cuerpo espigado de deportista, la tez dorada por el sol y largos cabellos rojizos y ondulados con desenfado, que conformaban una imagen de mujer enigmática, profunda e independiente.


Las preguntas que llevamos preparadas pasan a un segundo plano y la conversación discurre con fluidez y confianza. Nos confiesa que está escribiendo, pero que ahora mismo está en medio de un bloqueo provocado por una serie de ficción que cuenta una historia parecida a la que ella está novelando, que es ni más ni menos que la biografía de su bisabuela materna. "La abuela creció huérfana en un colegio de monjas y ya de mayor comenzó a buscar a sus padres."


Comenzó este cuento movida por la propuesta de “Metagenealogía: El árbol genealógico como arte, terapia y búsqueda del Yo esencial” de Jodorowsky, para redescubrir y completar la figura de su bisabuela Amalia Genoveva, quien juega en su familia el papel del “eslabón perdido”, a la cual quiere “sublimar para sanar”.


Karina Caló es diseñadora gráfica de formación y profesión. Durante parte de su vida en Frankfurt estuvo creando cuadros semi escultóricos con lienzos de lino bañados en agua y sal, inspirados por sus experiencias en el Salar de Argentina, que después pintaba con acrílicos y que se iban modificando las formas y colores a causa de la humedad que pudieran recibir: "a los alemanes les gustaban mis cuadros y yo estaba interesada en experimentar".


Expuso en diferentes galerías de arte con cierto éxito, aunque después quiso buscar una ocupación más estable. Se propuso trabajar en una de las agencias más importantes de la época, Sudler & Hennessey, y así lo hizo después de presentarse con su portfolio en la recepción de la empresa y lograr una entrevista con la jefa de personal. Allí estuvo doce años, hasta que llegó a directora de arte. Cansada del clima frío y gris y por su conexión estival con Mallorca, ella y su familia deciden trasladarse a la isla, donde comienza a trabajar para la editorial Prensa Ibérica, que publica “Diario de Mallorca”, también como diseñadora y maquetadora. “A mi las cosas me duran largo”. Estuvo vinculada a la empresa durante catorce años en ese trabajo donde también “la pasaba bien”. Le gusta el diseño y la creación digital y por esa razón continuó buscando trabajo de lo suyo después de que Diario de Mallorca, en uno de sus muchos recortes de plantilla, la acabara despidiendo de manera improcedente.


Éste fue un duro golpe que, junto a la separación de su marido, venía a sumarse al mensaje que ella interpreta que le llegaba, y es que “aunque yo estaba muy a gusto en mi casa, con mi marido, con mi trabajo, la vida me dijo no no y no, ¡fuera!” y ahora se encuentra en un momento que ella define como “segunda adolescencia”, en el que no sabe dónde va a acabar pero donde se siente “muy tranquilita”, tanto que le provoca cierto desasosiego.


Nos cuenta que la crisis vital asimismo le duró una década, pero que nunca se dejó caer en la depresión. Volvió al surf y al yoga, y a través de dedicar tiempo a reorganizar su hogar se fue reponiendo. Durante esa época, eso sí, solo podía ver películas cómicas, nada profundo. “Te parecerá una boludez esto que te voy a decir, pero un día vi la protagonizada por Jim Carrey, “Di que sí” (2008) y me decidí a aplicarla a mi vida”.


A partir de ahí ha ido aceptando propuestas diversas que la han alineado con proyectos y personas de las artes creativas y la han devuelto a sus orígenes como estudiante de Bellas Artes en Frankfurt, llevándola a experimentar con una antigua conocida a la que ahora mira con ojos renovados, la cerámica.


Actualmente está formándose en el taller liderado por Virginia Massagué “La Vir Cerámica”, donde junto a un grupo de mujeres con historias apasionantes han presentado un proyecto de concienciación ambiental llamado “Aquí comença la Mar”, que servirá para informar, a través de piezas situadas en lugares clave, a vecinos y visitantes de que "todo lo que se tira por las alcantarillas acaba en el mar sin más".


El decir que sí a todo le ha traído más conexiones vitales que la han llevado a “heredar” un horno para cerámica donde podrá experimentar el arte de la alquimia, “porque cuando introduces una pieza de cerámica en el horno no sabes cómo va a acabar y eso hace que cada pieza sea única”.


Vamos cerrando la conversación hablando de nosotras, de las mujeres. De cómo han influido en nuestras madres y abuelas “los destinos femeninos”, aquellos que no elegimos pero que nos encierran en casa al cuidado de las criaturas y el hogar. De cómo esos destinos han llegado a nosotras y cómo nos vamos desmontando. Karina habla de Leonor de Aquitania, de que siempre hubo mujeres que marcaron la historia. Acordamos que nos hace falta alcanzar la igualdad, ir junto a los hombres y vivir más acordes al lugar que habitamos.


Por último y para saciar mi propia curiosidad, le pregunto qué producto o productos son sus preferidos de Ringana. "sin duda el Body Milk" que me deja la piel bien nutrida y me viene muy bien ya que con el surf y el sol podría estar muy castigada, y también me encanta el aceite dental". Podemos estar bien de acuerdo con ella.

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